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¿Sí o No a la Reforma Eléctrica?

  • JOSEFINA MURRIETA
  • 8 jun 2021
  • 3 Min. de lectura

Hace dos meses, diputados y senadores, aprobaron rápidamente la iniciativa del Poder Ejecutivo para reformar la Ley a la Industria Eléctrica, actualmente suspendida por el Poder Judicial.


Seguramente, amable lector, existen más dudas que entendidos sobre el tema, así que me permito resumirla:


A) Pretende garantizar un sistema tarifario de precios, que será actualizado en razón de la inflación. B) Propone modificar el orden de la prioridad del despacho. C) Volver a las subastas una opción y no una obligación por parte de la Comisión Federal de Electricidad (CFE). D) La Comisión Reguladora de Energía (CRE) revocaría los permisos de autoabastecimiento, con ciertas características. E) Se revisarían la legalidad y rentabilidad de los contratos suscritos con productores privados de energía. F) Finalmente, eliminaría el régimen de libre competencia en la generación de energía.


Pues bien, en este orden de ideas, me permitiré analizar las diferentes posturas de quien está a favor y de quien está en contra, pero sobretodo, qué oportunidades o desventajas puede conllevar a los agremiados de ACOMEE México. Por supuesto, su opinión es la más importante.


En una conferencia matutina presidencial, el director de la CFE, el Dr. Manuel Bartlett, expuso los argumentos de la imperante necesidad de esta reforma, ya que se encuentra en peligro la estabilidad del sector energético de todo el país. El titular de la CFE declaro que gracias a los contratos “leoninos” de 25 años, el contrato legado de despacho, el exceso de generación de energía por parte de los privados, el uso gratuito de la red por las Sociedades de Autoabasto y la obligatoriedad de las subastas y pagos de Certificados de Energías Limpias; esa suma de factores conllevan a que la CFE tenga pérdidas de 445 mil millones de pesos y que la paraestatal se quede con el 45% de la energía que genera.


Por otra parte, un dato importante es que CFE produce el 45 % de las energías limpias, aun cuando se percibe sin duda, el desdén a las energías limpias.


Hoy por hoy, existe un superávit de oferta de producción de energía, por lo que se pone en franco peligro el equilibrio entre demanda, generación y consumo.


Quizás lo que faltó comparar en esta parte, son los ingresos versus las pérdidas en un gran todo, no segmentado.


Ahora bien, veamos el otro lado de la moneda.


Quienes se oponen, aseguran que, de aplicarse esta reforma, tendría que haber un incremento en la infraestructura de CFE, por otra parte, ante este momento de crisis, el no respetar los contratos que suponen inversiones que están protegidas por los tratados internacionales, inhibiría el desarrollo.


Y probablemente el argumento más sólido es la proyección del impacto que esta reforma podría tener, ya que al modificar el despacho actual, tendría como consecuencia la sustitución de plantas de bajo costo por unas de alto costo, lo que incrementaría el costo de generación y que el usuario final, es decir, usted y yo, veríamos en nuestros recibos de luz.


Hay quienes aseguran que esta iniciativa esconde el verdadero problema, el cual radica en el exceso de producción del combustóleo de PEMEX, lo que comprometería grandemente a las generaciones presentes y futuras.


Así que, los agremiados de ACOMEE México que le han apostado al material eléctrico de energías renovables, deben ser mesurados en su proyección de crecimiento y estar atentos al cambio del comportamiento del mercado que podría generar la aplicación de esta polémica reforma.


Por lo pronto, ha sido suspendida, pero la intención del gobierno es aplicarla. Seguramente, más adelante, amerite seguir ahondando en el tema.

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