Las mujeres: líderes de la próxima revolución económica
- JOSEFINA MURRIETA
- 31 ago 2021
- 4 Min. de lectura

Cada vez más espacios gerenciales y de alta dirección ocupados por nosotras las mujeres. He escuchado infinidad de opiniones
al respecto, desde el razonamiento de que, desde hace décadas gracias a las crisis en nuestro país, nosotras tuvimos que “abandonar” nuestro papel de madres y base de la familia, hasta que tenemos un plan perverso para “arrebatarles” a los hombres lo que por tanto tiempo ha sido suyo.
Pues bien, querido agremiado de ACOMEE México, más allá de lo que tu caja de creencias o formación de vida te ha enseñado, hay una razón muy poderosa por la cual, las mujeres podemos ser la clave para que tu empresa sea mucho más productiva. Y desde mi muy particular punto de vista, tiene una lógica básica: mujeres y hombres somos personas, y como tales, nos complementamos, teniendo capacidades y habilidades, que van más allá de nuestro sexo.
Pero vayamos a los datos que nos hablan de que nosotras seremos parte fundamental en la próxima revolución económica, derivado del papel que la mujer está jugando en el mundo empresarial y financiero.
El Banco Mundial enumera los siguientes beneficios por contratar mujeres en puestos de decisión: acceso al mejor talento posible, mayor productividad e innovación, fortalecimiento de las dinámicas de equipos, menor rotación de personal, relaciones de largo plazo y mejor clima laboral.
Por otro lado, la encuesta McKinsey asegura que tener mujeres en el equipo de élite es una relación de ganar-ganar y, que aquellas empresas que invierten en iniciativas que las apoyan en el lugar de trabajo mejoraron sus beneficios; además de que 38% de estas, espera el retorno de dicha inversión.
Hasta este punto, espero que ya haya sumado varias razones para que ese director comercial que estás buscando sea mujer, o bien, ¿qué pensarías de que tu CEO fuera una mujer con todas las credenciales para ello?
En la práctica, hay infinidad de casos disruptivos documentados que nos demuestran que una empresa que contrata a mujeres en todos sus niveles incrementa su productividad, se adapta mejor a los cambios y tiene una fuerza laboral más estable; lo que suena como oro molido en estos tiempos de crisis y cambios de 180 grados.
Algunos ejemplos
Tal es el caso de Mriya Agro Holding, establecida en una zona rural de Ucrania, donde las mujeres viven hasta 10 años más que los hombres además de que la mayoría de ellos emigra. Al contratar mujeres con buenas condiciones de trabajo, retuvieron más empleados y obtuvieron una buena relación con la comunidad, lo que, a su vez, ha ayudó a atraer inversores; un círculo ganador, sin duda.
En México, los datos no son tan alentadores para nosotras, sin embargo, quienes hemos roto el techo de cristal y somos catalogadas lo suficientemente “fuertes” (por decirlo amablemente), para ocupar un puesto de liderazgo y decisión, sabemos que el camino suele ser duro y con muchos obstáculos que los hombres no tienen. A pesar de esto, en sectores como el automotriz, el minero, la construcción y el agroindustrial, vamos ga- nando terreno. Por ejemplo, como en el caso de Mayra González Velasco, la primera directora general de Nissan en México, que luego fue nombrada directora general de ventas globales de la marca. Mayra es el ejemplo de que este es el momento adecuado para que aportemos lo mejor de nosotras para crear un mejor país, y se nos deje de circunscribir a una labor de madres o esposas, por el simple hecho de ser mujeres.
Sin embargo, la que escribe, junto con varias colegas y amigas en diferentes sectores, sé que no hemos sido consideradas para diversos puestos, solo por nuestro sexo. Mujeres que entregaron 10 años a una firma de abogados que nunca las hicieron socias seniors, prefiriendo “dejar que buscaran otras opciones”, porque ahí no había lugar de crecimiento; o la petición de uno de mis ex jefes: “recomiéndame a un hombre que pueda ocupar la dirección general”, cuando yo cumplía con todos los requisitos y más.
Un dato revelador de las desigualdades que nos afec- tan es que, en la pandemia, cerca de 1.5 millones de mujeres quedaron desempleadas, lo que significa que 7 de cada 10 personas que se quedaron sin trabajo, son mujeres; esto derivado de la creencia de que pertenecemos al hogar y al cuidado de los hijos y los enfermos, que no somos proveedoras económicas y, además, debemos hacernos cargo de las tareas domésticas, ahora que están todos en casa. Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE), mayo 2021.
Hay mucho por hacer. Si lo pensamos macroeconómicamente, el Instituto Mexicano de la Competitividad
(IMCO), que dicho sea de paso es dirigido por una mujer, asegura que, si en 10 años México logra incorporar a 8.2 millones de mujeres en el campo laboral, el PIB nacional tendría un incremento de 3.5 billones de pesos. Así que, no sólo es un buen negocio para las empresas, sino también una buena decisión para la política económica de nuestro país.

Finalmente, esto se dice más fácil de lo que se puede hacer, ya que para mantener equilibrio entre hombres y mujeres, conservar los valores familiares y fortalecer el cuidado de los hijos, la inclusión de las mujeres en las empresas debe tener un sistema universal para el desarrollo infantil, impulsar normas de calidad, detallar las licencias de maternidad y paternidad; y aún más importante, quitarse los prejuicios sobre las capacidades adquiridas, por el simple hecho de uno u otro sexo.
Al final, como dueño de tu empresa o directivo de ésta, lo prioritario es contar con el talento suficiente para hacerla más productiva y que trascienda en el tiempo. La decisión de quién ocupa un puesto debería determinarse con base en el valor que puede aportar a la corporación, no en su sexo.
La revolución económica a consecuencia de las mujeres, deviene de una revolución de pensamiento que se resume en algo muy básico, pero es un derecho con el que hoy no contamos: “las mujeres queremos tener la libertad de elección de quién quiero ser y hacer”; así que sé un agente de cambio, incrementa la plantilla de mujeres en tu empresa y platícame en qué tiempo se incrementaron las ventas y te volviste más productivo.






Comentarios