top of page

La LIE y la Reforma Eléctrica en blanco y negro

  • Foto del escritor: ACOMEE Magazine
    ACOMEE Magazine
  • 30 abr 2022
  • 5 Min. de lectura

Actualizado: 11 may 2022



Es el martes posterior a la votación de la Reforma Eléctrica en San Lázaro, y el taxista que me transporta en Veracruz me comenta: “¿Qué tal se desveló este domingo viendo el Canal del Congreso para ver cómo los vendepatrias entregaban la luz a las empresas extranjeras?”. Me quedé atónita; derivado de mi trabajo, tengo que ver de vez en cuando el Canal del Congreso, pero estoy segura de que es la primera vez en la historia de nuestro país que un ciudadano de a pie se desvela un domingo viendo la votación de una reforma. Seamos francos: esas sesiones duermen a cualquiera. Ante mi silencio, remató: “¿Pero qué tal el siguiente día?, tuvieron que tragarse su orgullo y les ganamos con el litio”.


Estas apreciaciones del vox populi me llevaron a hacer unas reflexiones que como mexicanas y mexicanos debemos apreciar y concienciar. Pero primero pongamos en blanco y negro ¿qué es la LIE?, ¿qué aprobó la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN)?, ¿qué no se aprobó en San Lázaro?, ¿por qué se reprendió públicamente a la oposición como traidores a la patria?, y ¿por qué hubo júbilo tras la constitucionalidad de la LIE?



Hace un año, en este mismo espacio, el cual aprecio enormemente, expliqué a profundidad en qué consiste la reforma de la Ley de la Industria Eléctrica (LIE), la cual fue aprobada por el Congreso de la Unión, aunque tanto la Comisión Federal de Competencia Económica (COFECE) como el estado de Colima presentaron una controversia constitucional; además, los senadores de oposición presentaron una acción de inconstitucionalidad, lo que hizo que quedara suspendida y por lo tanto no se pudiera aplicar. Pues bien, ambos recursos deben ser resueltos por la SCJN, la cual sesionó para definir la constitucionalidad de la LIE (o la falta de ella), a principios de abril. Al respecto, se requerían cuatro votos de los once ministros para que la LIE se declarara constitucional y pudiera aplicarse; ello sucedió, y por lo tanto la LIE ahora es constitucional y ya es vigente.


Entonces, ¿qué quiere decir que la LIE ya se encuentre vigente? Simplemente, que el orden en que las centrales inyectan su energía ya privilegia a la CFE; es decir, el orden de despacho va primero para la empresa paraestatal, y posteriormente para las empresas privadas que producen energía para la misma CFE, la mayoría de las cuales empelan fuentes renovables.



En este sentido, existen dos posturas: a) los nacionalistas (todos lo somos), quienes pugnan y defienden una soberanía productiva de energías, que implica que la CFE cuente con condiciones que le permitan tener un orden de prelación por sobre las empresas privadas, o bien, b) quienes no están de acuerdo, porque considera que la competitividad se verá afectada; tal es el caso del IMCO, que asegura como uno de los efectos de la aplicación de la ley: “Se presionan las finanzas públicas, se deteriora el ambiente de inversión y se abren frentes innecesarios para arbitrajes internacionales. Lo más importante, México se posiciona decididamente como un país sin compromiso alguno con el combate al cambio climático.”1


Si usted, querido agremiado o agremiada de ACOMEE, se encuentra vinculado con alguna empresa que esté involucrada en la cadena comercial del despacho de energía de CFE, no quiere decir que deban salir estas empresas del país o que ya no puedan inyectar su energía; por ello se esperan varios amparos contra la ley. Es un hecho que la CFE debe estar preparando un plan que permita asegurar la inyección suficiente y apropiada de energía para satisfacer la demanda del país.


Ahora bien, entonces de ¿qué se trató lo que no aprobaron en San Lázaro ese domingo, que desveló al taxista veracruzano y cientos de miles más de personas que vieron la votación por el Canal del Congreso?


En principio, la iniciativa proponía reformar los artículos 25, 27 y 28 de la Constitución; es decir, la reforma implicaba cambiar la Carta Magna, y por lo tanto, para que esto sucediera, el grupo mayoritario en la Cámara de Diputados debía contar con más de 50 legisladores aliados en la oposición, para contar con la mayoría calificada que la aprobaría. Esta reforma, en resumen, favorece a la CFE, al limitar la participación de la industria privada, garantizando 54% de participación de mercado de generación eléctrica a la CFE; además, cambia la estructura institucional regulatoria del mercado eléctrico actual, al eliminar a la Comisión Reguladora de Energía (CRE) y la Comisión Nacional de Hidrocarburos (CNH), y al integrar el Centro Nacional de Control de Energía (Cenace) a la CFE. La reforma habría convertido a la CFE tanto en regulador sectorial como en operador del sistema, a la vez que se mantiene como participante del mercado, lo que haría que la empresa tuviera la facultad de establecer tarifas y otorgar permisos, así como decidir qué centrales inyectan su energía a la red y en qué momento lo hacen.


Al final, no se oye nada mal que una de las empresas de clase mundial que maneja la energía eléctrica, y por tanto el desarrollo del país, sea la cabeza de las decisiones, lo que se traduce en mejores tarifas para todos nosotros, además del desarrollo de la infraestructura de México.


Por otro lado, quienes se opusieron a la reforma en los parlamentos abiertos aseguraron que la CFE genera energía a costos hasta 252% mayores que el sector privado, lo que compromete el bolsillo del ciudadano y las finanzas públicas.


Ahora que ya lo tenemos en blanco y negro, sabemos que la LIE ya está vigente, que principalmente da prioridad a la CFE en el orden del despacho, y que las empresas privadas han presentado ya varios amparos. Por otra parte, que la Reforma Eléctrica no alcanzó la mayoría calificada en la Cámara de Diputados, y que por lo tanto no es vigente.



Pero regresando a las reflexiones que comenté al principio de mi análisis, puedo ver con gran optimismo que por fin la ciudadanía nos estamos involucrando en las decisiones nacionales que cambian nuestro presente y futuro, porque en las mesas se debaten temas de importancia para todas y todos, y que al final es lo que significa tener una verdadera democracia, que no solo la ejerzamos en las urnas el día de la elección de nuestras autoridades, sino que también incidamos en las decisiones de quienes nos representan, democratizando los temas que sin duda pueden ser polémicos, pero que nos hacen una ciudadanía consciente y responsable.


Como siempre lo he dicho, querido lector, usted tiene la mejor opinión…





Josefina Murrieta

Consultora estratégica y columnista, gracias a su trayectoria de más de 17 años en la administración pública en sus tres niveles, debido a que ha fungido en cargos de planificación, finanzas, puestos gerenciales y de desarrollo económico.

IG | @jose_murrieta

Comentarios


bottom of page